Lost Girls

Me he leío esta novela gráfica escrita por Alan Moore e ilustrada por su esposa Melinda Gebbie, la historia se desarrolla a finales del siglo XIX, Dorothy, Wendy y Alicia (yep, las mismas de los cuentos) por azares del destino se juntan por distintos motivos en un hotel de lujo, las tres ya son mujeres adultas (que no de la misma edad) y en este lugar realizan unas de manera imaginaria y otras de manera tangible relaciones sexuales, para después encontrarse ellas mismas y narrar sus despertares sexuales, todos los actos y las pláticas por supuesto a escondidas obviamente por los tiempos, pues la gente que les rodea claramente son descritos como cerrados, reprimidos y ultraconservadores.
     Hay un par de motivos morbosos que me llevaron a leer esta novela, 1.- El mismo Moore la anunció como “LA novela pornográfica” incluso había leído que era muy polémica. 2.- Esta misma novela hizo que Gebbie y Moore iniciaran una relación amorosa, hasta se casaron pues, durante el desarrollo de esta (16 años).
     Bueno, pero… ¿Y qué tal está la novela?
     La novela está endemoniadamente bien escrita, ya saben que a Alan Moore le encanta jugar con elementos narrativos, simplemente decir que el primer capítulo es narrado desde el reflejo de un espejo, Moore va analizando la sexualidad de cada una de estas tres afamadas protagonistas de cuentos, y de su entorno, hay muchos guiños a los cuentos de cada una y muchas referencias también a cómo se le representa el sexo en distintas culturas, en ambos sentidos, en el narrativo y en el gráfico, perooo…
     Siendo una obra “pornográfica” y como sabemos todos la pornografía no es otra cosa que la descripción gráfica de relaciones sexuales para provocar sexualmente a quien lee, ve, oye, según sea el caso, la novela cumple su objetivo de ser una obra pornográfica hasta cierto punto, aclaro que esta NO ES una novela ERÓTICA como manejan diversas publicaciones, la verdad es que el dibujo de Gebbie en cuanto a las personas es más bien tosco, las relaciones sexuales que dibuja llegan en un momento dado a verse grotescas.
     Me parece más que esta novela la realizó Moore por el puro gusto de provocar a una sociedad doble cara y puritana (la inglesa pa’quien tenía duda), sin embargo tiene un pie del que cojea bastante y es en cuanto a las escenas “fuertes”, al igual que en Miracleman, estas son grises, carentes de pasión y deseo, totalmente frías, donde incluso los y las participantes se dan el lujo de hacer metáforas o decir parlamentos irónicos o comentarios que no van al caso mientras realizan el acto, por esto mismo y por el débil dibujo anatómico de Gebbie dejaría esta obra en un 7, otra cosa hubiera sido si la hubiese ilustrado Milo Manara, Giardino, Ernesto García, Altuna, Bolland, Cho, Hughes, Nowlan, y ya que ando encarrerado soñando, Crepax. Aún con todo es una buena opción a leer.

Fuente: miguelangelh.wordpress.com

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