La Leyenda de las Hermanas Rorras

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, existió una sociedad ancestral denominada Rorrópolis. Sus habitantes eran humanos altos en su mayoría, de buena complexión, sanos y en armonía con el caos mismo de la naturaleza. Estos seres tuvieron acceso al interplano, y fueron muy prósperos durante generaciones. Sus dioses principales eran el caos, el vacío y la sombra, pues sabía que de ahí se derivaba toda clase de vida y es donde se apareció la luz por primera vez. Como raza, los rorronios, tenían especial gusto por las estrellas, pues en ellas veían representada la totalidad de sus deidades y el orden natural de las cosas.

     Sin embargo, a pesar de sus deidades, eran un pueblo neutro, comprendían que todo lo que los rodeaba era así y no podía ser de otra forma, debido al orden natural que hay en el caos de la vida. Se ajustaban a las nuevas situaciones con mayor facilidad aunque fueran cambios muy adversos para ellos.
Los habitantes de Rorrópolis se sintieron como peces en el mar del interplano, y adquirieron gran pericia y poder tanto dentro como fuera de su lugar de origen. Eso fue hasta los tiempos aciagos, cuando Rorrópolis dejó de existir.
     Los habitantes de Rorrópolis eran de una belleza más allá de la humana, su andar era grácil y sus modales causaban gran admiración. Y, tenían prohibido mezclarse con otras razas para no degenerar su pureza. Lo cual trajo muchos enojos a señores tanto Argeanos como foráneos en el interplano, pues más de uno deseaba tomar como esposa o esposo a un rorronio. Estos enojos crecieron y se transformaron en deseos de conquista y subyugación. De tal modo, que una noche las estrellas perdieron su fulgor momentáneamente y hubo una lluvia de estrellas durante la cual la constelación principal de los rorronios, Tripas de Gato, se cayó del cielo y nunca más volvió a lucir en el firmamento.
     Esa noche fue el inicio del fin, el portal interplanar fuente de sus mayores riquezas, se cerró, separando a los rorronios y dividiendo sus fuerzas. Aquellos que deseaban ver subyugada a Rorrópolis, supieron que ése era el momento adecuado para hacerlo. Ejércitos de varias razas invadieron Rorrópolis y tomaron a sus pobladores como parte del botín. Desde entonces la sangre rorronia dejó de ser la misma en Argea, y casi no hay rorronios de sangre pura en el interplano.
     Rorrópolis fue arrasada, de la cual ahora sólo quedan sus ruinas, u otras culturas han construido sobre ellas.
     Fue entonces que nació la leyenda, sobre una tierra prometida para los rorronios. Su tierra prometida de nombre Rorraztlán, donde un día se reunirán allá todos los rorronios y serán purificados para que su gente obtenga nuevamente el antiguo esplendor y poderío.
     En el interplano, las cosas tampoco fueron muy agradables para ellos, aunque les fue mejor que a sus hermanos en su planeta natal. Lograron adaptarse a las nuevas razas que los dominaron y se mezclaron con ellas más armoniosamente. Fundieron sus culturas y con el tiempo adquirieron poder y fuerza junto a sus nuevos integrantes.
     Los que mayor presencia y poder obtuvieron dentro de sus razas, fueron aquellos doblegados por humanos. Pues entre ellos fue más fácil sobresalir, destacar y obtener poder y riquezas. Las Hermanas Rorras o Macuarras, provienen de la mezcla de rorronios y humanos de diferentes del interplano. Todas obtuvieron gran riqueza y poder entre los suyos, todas se convirtieron en líderes de sus gentes, todas tenían una misión que cumplir, todas ellas nacieron al mismo tiempo en distintos lugares y se encontraron de forma tan natural como su raza original se perdió, en medio del caos, la oscuridad y la batalla. De acuerdo con los adivinos, videntes, historiadores y nigromantes, ellas encontrarían el camino hacia Rorraztlán; aunque no eran quienes guiarían a los gorronios hacia su edén. Las Hermanas Rorras encontrarían la llave para acceder a su nuevo reino. Y durante varias campañas militares donde se encontraron una a una y unieron y fortalecieron tanto sus riquezas como ejércitos esparcidos en el interplano. Encontraron el tiempo y el clima comercial y político ideal para conformar una nueva Liga Comercial. De tal modo, que contactaron a sus aliados y a sus enemigos más poderosos y, tras arduas negociaciones, se ganaron el respeto de todos ellos, y su apoyo en pos de un bien mayor. El principal de sus retos fue anexarse a los Magos Negros Eworianos, que en un pasado habían sido arduos enemigos; sin embargo, lo lograron y formaron dos de los pilares principales de la SIC.
     Ahora, todas las Rorras y su gente, tienen presente el llamado de Rorraztlán, y todos aquellos con sangre rorronia siente la latencia de ese sueño, de esa tierra prometida, donde se reunirán algún día.
La característica principal de los rorronios, sin importar qué tan diluida esté su sangre con otras razas (semirrorros), es que sus ojos y sus cabellos son del mismo color. Fuera de eso, pueden resultar cruzas con casi cualquier especie, si se les da el tiempo y la tirada de adaptabilidad pertinente.

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