Tigulín

 

Tigulín: Raza gutiplunque antropomorfa que vive en las estepas, bosques y selvas. Estas criaturas silvestres son valientes y entusiastas. Tienen un lenguaje muy intrincado y facilidad para la magia en sus cuerpos no mayores a 13 cm en edad adulta.

Su aspecto facial y bípedo recuerda a los humanos; aunque cuentan con cola. Si bien su piel es velluda, está desprovista de pelo salvo en cabeza y en la punta de la cola; además, su piel presenta colores y textura similar al de las salamandras y otros anfibios.

Sus riñones son muy resistentes y pueden limpiar rápidamente la cerveza que entra al organismo sin traer repercusiones a la salud de estas criaturas.

Combate: Los soldados utilizan lanzas o jabalinas casi exclusivamente y siempre que van a una batalla a cielo abierto, montan waldibïes y armadillos.

Los tigulines con capacidad mágica o devocional, aderezan las armas de sus guerreros con poderosos hechizos eléctricos o invernales. También pueden embadurnar las puntas con sustancias alucinógenas o anestésicas para capturar prisioneros.

Se les puede ver en grupos de caza de más de treinta individuos, y sus ciudades subterráneas pueden llegar a albergar cientos de ellos.

Las luchas entre tigulines son frecuentes y pueden acabar en varios huesos rotos, grandes cicatrices y, en extremos, colas u orejas cercenadas; estas peleas pueden provocarse por comentarios, miradas incómodas o cualquier pretexto que sea bueno para llevar a cabo una buena pugna. Es costumbre tigulina que los combatientes beban su peso en cerveza después de luchar con otro de sus compatriotas, en reuniones que pueden durar hasta 2 días.

Aunque las batallas entre ciudades tigulinas no son muy frecuentes, rara vez terminan con muertos; estas batallas se dan más con un objetivo de redistribución de la población, ya que los soldados que entran en otras ciudades generalmente no tienen deseos de regresar al lugar de origen habiendo tantas peleas y cervezas que tomar en otras ciudades.

Hábitat / Organización: Las familias tigulinas se rigen por el dominio de uno de sus integrantes dependiendo de su habilidad para luchar. Al momento de las nupcias, se lleva a cabo una lucha entre la pareja para determinar desde el inicio quién va a llevar las riendas. De hecho, la mayoría de los machos son los que se encargan de los niños y las labores del hogar.

Las tigulinas dominantes son quienes controlan la información y el rumbo de las ciudades, aunque rara vez se les ve en batalla. Debido a esto, es mayor el número de tigulinas que el de tigulines y es frecuente que las nupcias se lleven a cabo con más de dos hembras por matrimonio, donde el macho pierde casi invariablemente y tiene que hacerse cargo de cada vez más niños y quehaceres del hogar. Si un tigulín escapa para evadir sus responsabilidades, puede ir a otra población o empezar otra colonia, donde controlará más a sus hembras. No obstante, la tendencia tigulina al matriarcado es casi imposible de romper cuando la población femenina crece y la masculina bebe tanta cerveza.

Los tigulines no son una raza rencorosa ni vengativa a largo plazo, si reciben un agravio responderán con ardorosa valentía, pero si pasa un corto tiempo sin emprender el contraataque, es raro que se realice.

De los animales domesticables para esta raza, los más populares son los waldibïes, los cuales son utilizados como medio de transporte y como montura de batalla, aunque también pueden domar y domesticar topos, armadillos, ratas, tortugas, conejos y erizos para el buen funcionamiento de sus ciudades. Algunos tigulines más osados, incursionan el terreno aéreo y comienzan a verse espectáculos sobre palomas, gallináceas y búhos.

Esta raza adora la diversión, los espectáculos y casi todos tienen familiares que trabajan en circos o hacen malabarismos de algún tipo.

Ecología: Los tigulines pueden tener de 5 a 7 hijos al año y sus depredadores naturales son de tamaño medio, no mayores a los perros domésticos. Sin embargo, sólo los reptiles los comen con gusto, ya que al morir, su sangre se torna espesa y fétida con un sabor acre nauseabundo.

Comercio: La sangre de estas criaturas es un preciado componente para hechizos y su colorida piel se utiliza en peletería y talabartería.

La cerveza tigulina es muy reconocida por su sabor y concentración, nadie que no sea tigulín ha podido duplicar el sabor aún contando con la receta correcta. Su precio es elevado por las relativamente pocas cantidades que puede destilar un tigulín, las cuales, aunque exorbitantes para esta raza, no cubre la demanda de razas de mayor tonelaje.

Las razas oscuras utilizan a los tigulines para adiestrar a sus aves de presa y usan su sangre como condimento en ciertas bebidas o aderezo de estupefacientes.

Un tigulín vivo puede servir de compañía de los niños; además, se les puede adiestrar para cantar y relatar historias por las noches para que los críos se vayan a dormir. 

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