Los Argénantas

 

Argénanta, u Hombre Alce: Mamífero híbrido, cérvido, artiodáctilo y cuatralbo en su parte inferior y antropomorfo en la parte superior con algunos rasgos de alce en la testa.

Las astas de los machos, amplias y palmeadas con varias prolongaciones en los extremos dirigidas hacia delante y hacia arriba, pueden llegar a tener una envergadura de hasta 150 cm; éstas son mudadas todos los años tras del período otoñal. El adulto mide alrededor de los 3 m de altura y llega a pesar entre 410 y 870 kilogramos.

El color del pelaje varía desde un café muy oscuro o marrón a un café claro, aunque se hace grisáceo cuando se aproxima el invierno. A esta raza también se le conoce como alces argénteos, debido a que, en cualquier época del año hay en su lomo un fino pelaje plateado; el cual, con la luz de la luna, hace que resplandezcan tenuemente.

Tiene la cruz más elevada que la grupa, sus patas son particularmente largas y con grandes pezuñas, anchas y con dedos que pueden separarse mucho, proporcionándole una buena base para andar sobre terrenos blandos. Gracias a esta adaptación, los hombres alce son capaces de adentrarse en lagos y charcas con facilidad. Son excelentes nadadores, pueden bucear y atravesar brazos de mar para ir a instalarse en islas próximas a la costa.

Combate: Las patas son usadas generalmente como defensa y en casos extremos, las astas. Aunque son criaturas pacíficas, cuando se ven en la necesidad de luchar, pueden utilizar armas arrojadizas y contundentes con gran facilidad. Son de su preferencia el uso del arco y la lanza.

Debido a que son criaturas forestales, han aprendido a defender sus territorios con gran eficiencia y siempre que luchen dentro de bosque o selva, obtendrán ventaja sobre criaturas no forestales.

Cuando tienen que enfrentar un peligro, lo hacen en grupos y utilizan sus conocimientos en camuflaje y emboscadas para ello. Los hombres alce no pueden ser tomados por sorpresa dentro de un bosque ni pueden caer en trampas que no sean mágicas o en aquellas hechas por criaturas forestales.

Hábitat/Organización: Los argénantas son hoy una sociedad cerrada, que vio sus mejores días hace muchos ciclos de vida, cuando aún habitaban por todos los bosques de coníferas a lo largo del mundo vivo. Hoy, sólo quedan 93, de los cuales 51 son hembras. Esta es una raza cuasi primigenia, fue de las primeras creaciones de Gumunúek, diosa de las conjunciones corporales.

Debido al bajo número de hombres alce en el mundo vivo, estos se protegen férreamente entre sí aunque viven en diferentes latitudes, y su principal asentamiento es el bosque ancestral. Son vegetarianos y sólo hay entre ellos una pareja fértil por generación, producto de una maldición. Son artífices expertos de instrumentos musicales, armas de madera y trabajando con tintes, pergaminos y pigmentos.

Los argénantas poseen una gran memoria histórica al habitar el mundo vivo desde la primera Era. Saben cantos que hablan de los héroes más importantes que han pisado el orbe y tienen memoria tanto de los hechos más nefandos como de los más ilustres que han acontecido. Muchos de ellos los cuentan a través de gestas y poemas que tienen como referencia las estaciones en que ocurrieron.

Ecología: Los hombres alce son criaturas neutrales que no intervienen con el curso de la vida en el mundo vivo ni en los acontecimientos de otras razas, a menos que sean circunstancias que amenacen con deshacer el equilibrio de la vida en torno a ellos.

Sus depredadores naturales son seres partidarios de la oscuridad. Aunque pocos se atreven a internarse en el bosque ancestral, donde obtienen muchas ventajas y protección mágica por parte de un sauce albino mágico que habita en el lugar.

Los hombres alce pueden entender, hablar, leer y escribir los lenguajes primigenios del mundo vivo; además de entrar en comunión con el suelo que habitan. Son grandes canales de energía mágica y pueden llegar a conjurar hechizos si sus vidas se ven amenazadas.

Comercio: En el pasado, los seres oscuros utilizaban las cornamentas molidas en fino polvo para doblegar las voluntades de los animales y las bestias. La piel de alce les daba protección extra contra hechizos mágicos y las patas eran báculos que potenciaban el poder a sus dueños y almacenaban hechizos muy complejos.

Sin embargo, debido a la escasez de hombres alce en la actualidad son muy pocos los cazadores oscuros que logran hacerse de una presa.

Para aquellos seres corruptos que logren dar caza a un hombre alce, serán dotados de gran fama entre los suyos, podrán sacar el mayor provecho de ellos o sus partes y se harán de magníficas armas y otros tesoros fabricados por ellos.

Notas: Los hombres alce detestan al fuego y a la magia oscura por principio. Esto ha limitado el uso que hacen de los metales. El único metal que trabajan o gustan utilizar es la plata lunar, la cual licuan con procedimientos mágicos y dan forma con frío también basado en la magia. Por ende, todas las armas y armaduras que pueden fabricar son de este metal, aunado a una gran variedad de materiales forestales y mágicos que pueden conseguir. Sin embargo, la plata lunar ha escaseado mucho en el mundo vivo y en la actualidad casi no se fabrican nuevos artefactos con ella. Además, esta raza no necesita nuevas armas o armaduras, puesto que han heredado un gran arsenal de los tiempos en que su raza era próspera y ampliamente difundida, en los tiempos de la antigua era.

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